sábado, 18 de mayo de 2013

Malita Jean, al extremo de la pobreza



Gleisi Tatis
El Batey Bienvenidoes un lugar cargado de historias y donde contrastan,  de manera significativas, los diferentes estratos sociales. Malita Jean, quien reside en la calle primera número 47, del referido sector, es el ejemplo vívido de la forma en la que muchos nacionales haitianos viven en los diferentes barrios y localidades del país. 


En su casa, la cual es su mayor orgullo por ser propia, se ponen de manifiesto los diferentes escenarios del padecer humano y de innumerables carencias. La morada cuenta con una sala, la cual funge igualmente como cocina,  y una habitación donde duermen su esposo, siete de sus diezhijos,  un nieto y ella en las cuatro camas que poseen. 


El más pequeño de sus retoños, Elmita Jean una niña de 11 años, padece de trastornos mentales, aunque escucha perfectamente no puede hablar y de la que, entre risas, quizás por ignorancia, Malita dice: “Esa para el día entero riéndose y babiando”. 


Malita no sabe leer ni escribir y no ha podido declarar a ninguno de sus hijos, nacidos todos en el país, por no tener papeles, aunque en a principio de año fue una de las beneficiadas en el programa de regularización de los trabajadores haitianos.

Malita llegó a Bienvenido en el año1974 y en la actualidad, posee un conuco donde ella misma siembra alguna de las cosas que consumen, entre ellas, habichuelas, maíz, plátano y otras tantas que le ayudan al sustento familiar. 


La otra cara

Aunque no lo parezca, el Batey Bienvenido, cuenta con algunos adelantos como son: Una escuela laboral, Un Centro de Capacitación y Producción Progresando y la ayuda de diferentes instituciones y organizaciones, no son suficientes para acabar con el alto grado de depravación existente en la zona.

Menores prostituyéndose, infinidad de colmadones y terrazas, dan cabida a que este Batey esté sumergido en la pobreza. 

Según Friedrich Nietzsche, “La vida es un instinto de desarrollo, de supervivencia, de acumulación de fuerzas, de poder.” Pero para algunas personas como Malita, se debe ser un superviviente en un mundo donde las cosas no son como deberían ser y donde algunos tienen de más lo que a otros con urgencia les falta.



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