Gleisi Tatis
El Batey Bienvenidoes un lugar cargado
de historias y donde contrastan, de
manera significativas, los diferentes estratos sociales. Malita Jean, quien
reside en la calle primera número 47, del referido sector, es el ejemplo vívido
de la forma en la que muchos nacionales haitianos viven en los diferentes
barrios y localidades del país.
En su casa, la cual es su mayor
orgullo por ser propia, se ponen de manifiesto los diferentes escenarios del padecer
humano y de innumerables carencias. La morada cuenta con una sala, la cual funge
igualmente como cocina, y una habitación
donde duermen su esposo, siete de sus diezhijos, un nieto y ella en las cuatro camas que
poseen.
El más pequeño de sus retoños,
Elmita Jean una niña de 11 años, padece de trastornos mentales, aunque escucha
perfectamente no puede hablar y de la que, entre risas, quizás por ignorancia,
Malita dice: “Esa para el día entero riéndose y babiando”.
Malita no sabe leer ni escribir y
no ha podido declarar a ninguno de sus hijos, nacidos todos en el país, por no
tener papeles, aunque en a principio de año fue una de las beneficiadas en el programa
de regularización de los trabajadores haitianos.
Malita llegó a Bienvenido en el año1974 y en la actualidad,
posee un conuco donde ella misma siembra alguna de las cosas que consumen,
entre ellas, habichuelas, maíz, plátano y otras tantas que le ayudan al
sustento familiar.
La otra cara
Aunque no lo parezca, el Batey Bienvenido, cuenta con
algunos adelantos como son: Una escuela laboral, Un
Centro de Capacitación y Producción Progresando y la ayuda de diferentes instituciones y
organizaciones, no son suficientes para acabar con el alto grado de
depravación existente en la zona.
Menores
prostituyéndose, infinidad de colmadones y terrazas, dan cabida a que este
Batey esté sumergido en la pobreza.


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